“La chica del ula ula”

Chica del Ula Ula

El reloj del palacio de gobierno marcó las seis de la tarde. Los abogados terminaban su jornada laboral; afuera algunos se detenían a despedirse y hablar de trivialidades, otros seguían hablando de trabajo.

Carlos siempre procuraba buscar a alguien con quien quedarse a platicar un rato; en realidad sólo quería una excusa para seguir ahí frente a Plaza de Armas para ver a la chica del ula ula que llegaba a esa misma hora montada en su vieja bicicleta verde. La joven de cabello castaño, siempre despeinado, lo cautivaba de alguna manera, pero no se atrevía a acercarse a hablarle. No sería bien visto, que un abogado de su categoría entablara amistad con una chica como ella. “¿Pero quién era ella?”, se preguntaba, “si tan sólo tuviera el valor de dejar atrás los prejuicios”.

La chica se desmontó de su bicicleta, solía usar cortos vestidos floreados que dejaban ver sus largas y torneadas piernas. Sonriendo saludó a los artesanos que estaban en el suelo sobre mantas de colores, al verla llegar se levantaron para saludarla con un par de besos en la mejilla y efusivos abrazos. Carlos los envidiaba por tenerla cerca, por saber su nombre, por rozar con sus manos su esbelta espalda, se imaginaba su aroma quizá a rosa silvestre o a rocío de la mañana. Desde lejos la veía charlar con sus compinches, suponía que su voz era dulce y que sus labios sabían a cereza negra.

Ella colocó en el estéreo un CD de Lindsey Stirling. La gente comenzaba a acomodarse alrededor, todos sabían que de seis a siete de la tarde, la chica del ula ula daba su espectáculo.

—Me tengo que ir, mañana revisamos el caso —dijo el colega de Carlos.

—De acuerdo —respondió con desinterés.

— ¿Te vas a quedar? —preguntó intrigado al ver que Carlos no se movía.

El reloj apenas marcaba las 6:10p. m., la chica del ula ula comenzó el calentamiento previo a la rutina, y Carlos ya no tenía ningún pretexto para seguir ahí.

 

Primera edición. Mayo 2016
© 2016, Sue Zurita
Fotografía: Conce Tosca / Espíritu Caminante
© Queda prohibida toda reproducción total o parcial sin autorización del titular de los derechos de autor.
Cuento incluido en libro: Buenas noches, desolación

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